Esta semana me he inspirado en el fotógrafo Jesús Amarillo, y te transcribo tal cual lo que escuché, pues me ha llamado la atención su reflexión sobre la IA en la fotografía (y nuestras vidas), hasta el punto de hacerse la siguiente pregunta: Ser fotógrafo en 2026, ¿sí o no?
Eso, y porque algunos alumnos me preguntaron por el tema de la privacidad y también de la IA.


Antes de empezar a analizar esta cuestión, quiero que mires estas dos imágenes:

¿Sabrías diferenciar cuál es una y cuál es otra? La de la izquierda está creada con inteligencia artificial en 10 segundos y la de la derecha está fotografiada por Jesús Amarillo. Y lo más interesante de todo esto es que a los clientes muchas veces ya no les importa.
Y es que estamos ya en 2026 y nos encontramos con la siguiente situación: las cámaras enfocan solas (hasta los ojos de aves en vuelo), la IA edita sola, los programas de edición cada vez son más potentes y traen más funciones. Y hay muchas marcas que están produciendo campañas enteras sin pisar un estudio.

Entonces, mucha gente empieza a dudar y preguntan: ¿Pero de verdad vale la pena ser fotógrafo en 2026?
La respuesta es SÍ, pero no por las razones que piensas, porque hoy el fotógrafo técnico está muriendo. Eso es algo que cada vez se está viendo más.
Por otro lado, está pasando algo interesante, y es el nacimiento del artista visual. Ahora incluso hay algunos clientes que piden que tu trabajo se haga también, y en parte, con IA. Esto nos hace pensar en: no podemos competir con la máquina, sino que tenemos que evolucionar. Esto no significa una rendición o aceptación total, ni estar de acuerdo o no, sino adaptarnos y usar esta tecnología a nuestro favor (en los casos en los que la necesitemos).

Y es que tenemos delante una verdad: hay partes de la fotografía que están muertas, o casi, y que no van a volver. Por un lado, tenemos la fotografía de stock genérica, y es que nadie va a pagar hoy día por una foto de persona feliz en la oficina cuando la IA te lo hace en segundos de una forma ilimitada y casi perfecta. Veamos este ejemplo, le pedimos a la IA que nos haga una foto de una persona feliz en la oficina. Y en 10 segundos tenemos esta imagen. Pero es que le pedimos otra y otra y otra. Y nos da ejemplos ilimitados en pocos segundos.

Nadie te va a contratar para esto cuando estamos viendo que la IA te lo hace automáticamente y de una forma muy rápida.

Por un lado, tenemos la barrera técnica que prácticamente se ha derrumbado. Porque antes saber exponer, saber iluminar o revelar Raw era un superpoder para un fotógrafo, pero hoy día con un móvil de gama alta puedes hacer fotos técnicamente excelentes, casi sin saber nada. Ya muchos móviles nos permiten disparar en Raw y editar de manera sencilla con IA esas imágenes.
Y por otro lado, tenemos la edición básica, que está dejando de ser un trabajo humano, porque eliminar objetos, sustituir fondos, corregir piel y otras tareas, ahora se hacen con el software de edición con IA integrada (Photoshop, Lightroom, Luminar Neo, etc.). Eso lo hacen hoy de manera rápida.

Entonces, tenemos que huir de quedarnos con nuestro único valor como fotógrafos de solo tener una buena cámara o manejar un software a nivel básico. Así, tarde o temprano seremos reemplazables.

Y aquí viene la pregunta clave: ¿qué narices hacemos? Pues nos queda el factor humano (lo mejor de todo), como puede ser la psicología y la dirección de personas reales, y es que la inteligencia artificial puede inventar una modelo perfecta, pero lo que no puede hacer es sacar una emoción auténtica a un ser humano real, porque eso requiere psicología, empatía y y presencia. Y ahí la máquina no puede competir contigo.
Luego supongo que la respuesta no está en luchar contra la IA, sino trabajar con ella mano a mano y usarla como una herramienta más. Para ahorrarte tiempo o hacerte el trabajo más fácil (no abusando de ella o haciendo todo al 100% con IA). Por ejemplo, la selección automática, y es que ya hay programas como por ejemplo Aftershoot o Narrative Select, que te seleccionan miles de fotos en minutos. Eso hace que tengas más tiempo para hacer otras cosas.

Después tenemos la automatización de tareas repetitivas como la eliminación de fondos, las ampliaciones, la limpieza, pues todo eso que lo haga la IA y tú te quedas con lo artístico. Te quedas con tu color, con tu estilo, tu narrativa, tu dirección y eso es lo que te va a hacer único como fotógrafo.

Hoy un fotógrafo ya no es un operador de cámara, sino una especie de director creativo, que usa la cámara y usa la inteligencia artificial como herramienta.
Aquí hay algo muy importante, y te daré mi reflexión (la de Juanjo Corsino, no la de Jesús Amarillo): usa tu creatividad y tu cámara (o pluma, o pincel, o cincel, o lo que uses en tu arte). Y ahora voy a ser un poco duro con esto, pues pienso que… si usamos al 100% la IA para creaciones, eso ya no es nuestro trabajo, es el trabajo de una empresa tecnológica a la que le has pedido algo (foto, vídeo, texto, etc.), y con todos los millones de datos almacenados y el machine learning, nos ha generado nuestra petición. Pero no somos creadores ni autores ni artistas si escribimos un prompt para crear algo de la nada (sin cámara, sin borrador escrito, sin boceto de dibujo propio,…). Esto me ha pasado hace poco. Me he presentado a un concurso de literatura, y una de las bases de ese concurso es que analizan todos los textos presentados y, si alguno de ellos ha sido creado parcial o totalmente con la IA, queda automáticamente descalificado. Además, si una empresa de cualquier sector forma a algunos de sus trabajadores en herramientas de IA, y estos empiezan a crear imágenes, vídeos, textos, contenido para redes, de manera rápida y sin pensar… ¿serán entonces también artistas como nosotros? Esa es mi reflexión de hoy. Te dejo la respuesta a ti.

Entonces, si quieres avanzar en tu fotografía de forma seria o dedicarte a ello, te recomendaría estas tres cosas:

  • Aprende psicología y dirección de personas. Eso es más importante que cualquier sensor de la cámara más moderna actual.

  • Especialízate en un nicho donde la presencia humana es indispensable (moda con modelos reales, retrato, boda, fotografía documental, deportes, fauna y flora, macro,…).

  • Aprende herramientas de IA como quien aprende Lightroom, Capture One, Affinity Photo, Luminar Neo o Photoshop.

Todo esto lo digo porque parece que casi ya no nos dejan otra opción.
Pero debemos entender que nuestro valor está en nuestro estilo, en el trato humano que vamos a darle a las personas y en nuestra visión única y personal. Como diría el fotógrafo David DuChemin: “La visión lo es todo”. Te recomiendo su libro El Encuadre Perfecto. En mi membresía semanalmente envío contenido de este estilo y fotos de ejemplo de temas como el de este libro y de otras disciplinas.

La cámara hace fotos y la IA crea imágenes, pero solo tú puedes contar historias y es que la tecnología puede automatizar muchas tareas, pero nunca va a poder reemplazar a un artista ni mucho menos su sensibilidad ni su humanidad. Da igual lo mucho que nos digan ahora, como que logrará X cosas maravillosas o incluso he leído a algunos que la IA de chatbots ya tiene más empatía (algo que solo es intrínsecamente humano) o burradas por el estilo (supongo que es marketing). Y ponían el ejemplo de la empatía en la IA que se usa para diagnósticos en salud (ahí es muy útil, por cierto) y que a la hora de dar explicaciones es más “empática” que muchos médicos. Bueno, tal vez es que esa persona se ha topado con médicos más bordes que el doctor House y, cayendo en el sesgo de generalización, pues se quedó tan pancho contando este tema de la empatía en las máquinas.

Para finalizar, siento haber sido hoy tan directo o duro en algunas cuestiones en concreto (solo es mi opinión, no es una verdad absoluta), pero debemos tener claro hacia dónde nos dirigimos. Y espero que mi opinión pueda servirte para mejorar o darte algo de claridad en tus metas y en tu fotografía.

Y tú, ¿estás usando IA en tu flujo de trabajo o todavía te estás resistiendo? Déjame tu opinión sobre este tema.

Si deseas aprender más fotografía a tu ritmo, de manera muy muy sencilla y personalizada, ahora tienes dos modalidades: una membresía con contenidos semanales, atención de lunes a viernes a través de email y una conexión en directo mensual, y mentorías personalizadas. Para más información, puedes escribirme a: [email protected] Sigue disparando, sigue creando, sigue aprendiendo y nos vemos la próxima semana con más consejos.

Keep Reading