Si echamos la vista atrás, antes teníamos 36 disparos, ahora ilimitados. Entonces, ¿por qué las fotos parecen vacías? Nos han dicho que cada actualización nos hace mejores fotógrafos.
Pero esto es algo de lo que nadie habla: cada vez que ganamos algo (novedad tecnológica), también perdemos algo, y podría ser algo valioso. Nos dicen: elimina las malas fotos, quédate con las buenas. Pero fotografiamos de todo, hasta lo que desayunamos o dónde estamos. No mejoramos, intercambiamos.
Intencionalidad
Lo primero que perdimos fue la intencionalidad. Como cada fotograma no cuesta nada, cada fotograma no significa nada la tecnología digital nos enseñó a disparar primero y pensar después.

Canon A1 (Fomapan 400) © Gerald Joehri
Presencia
La segunda pérdida es la presencia. Hacemos la foto, comprobamos pantalla y ajustes, hacemos otra y comprobamos de nuevo. Pero, ¿dónde estamos nosotros?
Anticipación
La tercera pérdida es la anticipación. Ese lapso entre disparar y ver. La espera al revelado hacía que te importara.
Imperfección
Perdimos también la imperfección. La película tenía carácter, no nitidez extrema, pero parece más real que la digital.

Minolta SRT 101 (Fomapan 400) © Gerald Joehri
Atención plena
Pérdida de mindfulness (atención plena). La analógica es un ritual. La cámara no está haciendo el trabajo, lo haces tú. Las digitales son herramientas, las analógicas son maestras. Y en un mundo que se mueve muy rápido, esa disciplina es lo que más necesitamos. Más equipo, menos creatividad. Esa es la paradoja: los disparos ilimitados nos dieron un olvido ilimitado. Y las limitaciones nos dieron sentido.
No perdimos estas cosas porque desapareciera la película, las perdimos porque dejamos de valorarlas. Entonces, ¿qué hacemos? Pensar que las herramientas no importan tanto, la mentalidad sí.
Podemos disparar en digital con disciplina de película analógica. Ponte un límite, dispara como si tuvieras 36 obturaciones, apaga la pantalla, no revises hasta que estés en casa. Ponte esos límites y respétalos. Recordarás esas 36 fotos más que tus últimas 3600. Porque la fotografía no consiste en capturarlo todo, se trata de recordar lo que importa.

Rolleiflex 3.5 (Kentmere Pan 100) © Gerald Joehri
No perdimos estas cosas cuando las cámaras mejoraron, las perdimos cuando dejamos de prestar atención. Tal vez sea hora de que recuperemos eso.
¿Qué perdiste cuando actualizaste tu cámara? Cuéntamelo en los comentarios. Ahora sal y dispara a algo que importe.
Si deseas aprender más fotografía a tu ritmo, de manera muy muy sencilla y personalizada, ahora tienes dos modalidades: una membresía con contenidos semanales, atención de lunes a viernes a través de email y una conexión en directo mensual, y mentorías personalizadas. Para más información, puedes escribirme a: [email protected] Sigue disparando, sigue creando, sigue aprendiendo y nos vemos la próxima semana con más consejos.

