Todas las fotos que vas a ver en este artículo están hechas con un objetivo Canon 50mm F1.8 STM, que puedes conseguir de segunda mano por unos 70€. Si estás empezando en la fotografía, o eres joven y no tienes mucho presupuesto inicial, estás de enhorabuena, pues la verdadera pregunta que debes hacerte es si realmente necesitamos el equipo más caro o el de última generación para conseguir las mejores fotos.

Esta semana me he inspirado en una joven fotógrafa, Paula Pereda, que habla sobre su querido 50mm. Vivimos en una época en la que todos los días sacan algo nuevo y parece que si no tienes el último accesorio, el último objetivo, la última cámara con X requisitos, X características, no vas a destacar, no vas a conseguir subir el nivel, no vas a conseguir las mejores fotos y eso principalmente provoca dos cosas: por un lado gente que se frustra todo el rato, y por otro lado gente que se gasta dinero que realmente no tiene.

Fotos realizadas con el pequeño 50mm F1.8 STM © Paula Pereda

Este es un objetivo muy sencillo, es económico, y está diseñado para rendir al máximo en esa focal específica, por lo que su rendimiento es alto. Y al final, a los clientes no les va a importar con qué objetivo trabajes, sino los resultados reales que les ofreces.

Imagina, en la misma marca (aunque este ejemplo sirve para todas las marcas), que sueñas con el 50mm F1.2 L de nueva generación, es decir, el RF, pero ves su precio que es, a día de hoy, unos 2500€. Pero tienes dos alternativas, el nuevo RF F1.8, que cuesta unos 190€, o el que comentamos hoy, el EF, que cuesta unos 110€ nuevo (y menos de segunda mano). Y, si tenemos una mirrorless, podemos usarlo con adaptador. Con esto en mente, puedes ahorrar bastante dinero que podrás luego invertir en lo que quieras: formación, viajes, imprimir tus fotos, nuevas experiencias, ahorrar o para cualquier otra cosa que necesites.

Más adelante, que en un futuro te lo puedes permitir, adelante, ve a por tu objetivo soñado. Tendrás mayor luminosidad, mejor sellado y construcción,… pero teniendo en mente que eso no es sinónimo de mejores fotografías. Y en este caso sí recomiendo un objetivo de calidad, pues es algo que nos va a durar muchísimos años (algo que no sucede con las cámaras).

Más ejemplos con el pequeño 50mm. © Paolinda (fotos izquierda y derecha) y © Antonella Renzulli (foto central)

Un ejemplo de este artículo de hoy se puede ver muy bien en dos tipos diferentes de fotógrafos:
Un fotógrafo de boda lo normal es que adquiera dos cuerpos de cámara (por seguridad y ademas cuestan menos) que no necesiten muchos megapíxeles (24 a 30 está bien) y al menos un par de objetivos fijos F1.8 (ligeros, de gran calidad y económicos) que le hacen el trabajo más cómodo al no ir cargado con cámaras muy grandes ni con objetivos zoom muy pesados.
Un fotógrafo de moda lo normal es que adquiera un cuerpo de cámara con más resolución (de 45 a 100Mpx) y objetivos más luminosos y de calidad para sacar el máximo partido y resolución a ese sensor de cámara.

Espero que este artículo te haya servido y animado, pues no hay que frustrarse por no tener lo último. Al final es como un círculo vicioso que no solo se aplica al equipo fotográfico, sino también en los móviles, en la ropa o en los coches, por ejemplo.

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