Hoy quiero hablarte de un fotógrafo especializado en retrato. Suelo dar muchos consejos de él (con muchos ejemplos de sus fotos) en el contenido semanal de mi membresía. Se trata de Chris Orwig. Y en el artículo de esta semana verás que buscar fotos genuinas, tuyas, es mucho mejor que buscar la foto que está de moda o las tendencias en redes sociales. Vamos a ello.

Artificial, falso, fraudulento y poco sincero: estas son las cualidades que personas y culturas de todo el mundo rechazan. Estamos programados para valorar lo genuino, auténtico y real. Ansiamos lo sustancial que sea digno de confianza y profundo.

© Chris Orwig

Lo mismo es aplicable a la buena literatura, ya sea de ficción o no. Leemos un libro esperando que su veracidad nos invada. Pero es aquí donde nos enfrentamos a un giro interesante. Valoramos la historia ya sea de ficción o no, ya sea una historia sobre Huckleberry Finn o Harry Potter, o París era una fiesta, de Hemingway; su autenticidad proviene de cómo conectar con las verdades más amplias y profundas que conocemos.

En el caso de la fotografía y otras formas de arte, queremos que nuestro trabajo produzca un impacto y tenga una amplia difusión. En ocasiones, teniendo esto presente, caemos en la trampa de intentar crear algo novedoso. La novedad es un aspecto integrante de todas las buenas formas de arte creativo, pero el factor de choque solo dura una semanas. A veces, al buscar una verdad más absoluta e imperecedera, creamos una obra con un mayor atractivo sustancial.

Imágenes con vida propia.
Crear fotografías potentes es algo más que capturar algo único; son las fotografías las que resuenan y tienen una vida propia más larga. Digerir esta idea cambiará nuestra forma de hacer fotografías. En vez de fotografiar para ganar un concurso, captar clientes o provocar comentarios en redes sociales o en tu blog, debes hacer tus fotografías con otro objetivo en mente. El célebre autor W.H. Auden lo expresó mejor: “Algunos autores confunden la autenticidad, a la que siempre deben aspirar, con la originalidad, de la que nunca deberían preocuparse”. Cuando se crea un retrato, la autenticidad es la clave.

© Chris Orwig

Las buenas historias resuenan y conectan con los conceptos más profundos. Las buenas fotografías despiertan las ideas latentes; hacen aflorar algo que el espectador no sabe que sabía. Para el fotógrafo, hacer este tipo de fotografía es el resultado de bucear en las auténticas historias de nuestra vida.

Así pues, te aconsejo buscar la autenticidad. El resto solo es algo pasajero.

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