Hoy quiero hablarte de uno de mis favoritos: Damien Lovegrove, un fotógrafo británico que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar cómo la luz moldea una imagen… y también cómo transforma la emoción que transmite.
Pero lo interesante de su historia es que no empezó como fotógrafo de retratos. Durante más de una década trabajó en la televisión pública británica, la BBC, como cámara y director de iluminación. Allí aprendió que la luz es parte del lenguaje visual de una historia.
Con el tiempo decidió abandonar la televisión y dedicarse por completo a la fotografía. Lo que vino después fue una evolución natural: primero bodas, después retratos… y finalmente un estilo muy personal centrado en la belleza, la elegancia y el control de la luz.

© Damien Lovegrove

Fotografiar con intención
Una de las ideas de Lovegrove que me gusta es cómo planifica una fotografía.
Primero visualiza o imagina la escena final en su mente.
Segundo, busca la localización.
Tercero, decide cómo iluminar.
Y luego dispara la cámara.

A menudo salimos con la cámara esperando que ocurra algo interesante. Sin embargo, Lovegrove nos propone lo contrario:
crear la fotografía antes de que exista. En cierto modo, se trata de aprender a ver la fotografía antes de hacerla.

La luz como protagonista
Si observamos su trabajo, hay algo que se repite constantemente: la luz parece estar cuidadosamente colocada, casi como si fuera una escena de cine (ahí se nota su larga experiencia como director de fotografía en la televisión).
En sus retratos la luz no solo ilumina. Aporta algo. A veces es suave y delicada. Otras veces crea sombras profundas que añaden dramatismo. Aquí no solo me gustan las localizaciones que suele buscar, sino la colocación meditada de los focos de luz, que normalmente son de luz continua (Lupo Light) o bien flashes.

Otra característica curiosa de su forma de trabajar es que muchas de sus fotografías se realizan con trípode. En una época donde todo parece rápido y espontáneo, esto puede resultar sorprendente. Pero tiene mucho sentido, pues trabajar con trípode obliga a detenerse, observar la escena y pensar en cada elemento del encuadre, dando así la sensación de que todo está exactamente donde debe estar.

© Damien Lovegrove

Puedes ver su trabajo aquí:

Espero que este gran fotógrafo te haya gustado tanto como a mí o, al menos, que te haya inspirado para tus futuros trabajos.

Si deseas aprender más fotografía a tu ritmo, de manera muy muy sencilla y personalizada, ahora tienes dos modalidades: una membresía con contenidos semanales, atención de lunes a viernes a través de email y una conexión en directo mensual, y mentorías personalizadas. Para más información, puedes escribirme a: [email protected] Sigue disparando, sigue creando, sigue aprendiendo y nos vemos la próxima semana con más consejos.

Keep Reading